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El relato transcurre en algún lugar de nuestra aldea global donde el jaguar (Yaguareté) aun existe en zonas inhóspitas.
Salté como impulsado por un resorte para bajarme del bus que me llevaba a la oficina, puesto que después de meses de búsquedas fallidas, en ese momento vi a través del vidrio del vehículo a la mujer vendedora ambulante ofreciendo los ansiados Yaguareté (Panthera onca) caminando entre los autos que circulaban por la avenida. Aunque estaba a medio camino del trabajo sentí que era una prioridad bajar y llevarme uno y que el momento era ahora o nunca. La mujer había colocado en la berma central varios jaguares y los tenía de varios tamaños, me acerque con lentitud como quien solo caminaba por el lugar desinteresadamente pensando no despertar su codicia y obtener un buen precio; pero sin duda me atrajo uno que tenia mejor figura, el rostro, los omoplatos salientes como en posición de alerta y la cola haciendo juego con las extremidades traseras, parecía a punto de saltar encima de alguna presa a la vista, todo estaba excelente....Sigue